Decía Francisco de Quevedo: “Poderoso caballero es Don Dinero”; cuya naturaleza real desconocemos, sobre todos tras romper con el patrón oro y haberse convertido en una enorme deuda.
Aunque muchos han concluido que el dinero es algo así como un sucio y vil metal, la frase de William Shakespeare: “No existe nada bueno ni malo; es el pensamiento humano el que lo hace aparecer así”, podría hacernos reflexionar, no sólo sobre sus costes, sino también sobre sus beneficios, como sucede con la energía atómica, vacunas, globalización, etc.
Cabe pensar en sustituirlo, por el viejo trueque o el nuevo bitcoin, pero probablemente tampoco se resolverán nuestros problemas con la riqueza; que afecta tanto a honestos como a deshonestos, de igual forma que quien gana la lotería experimenta el cambio de unos problemas por otros.
Hasta cierto punto, el dinero nos hace más felices, productivos y ¡quién lo diría! honestos. Sólo hasta cierto punto.

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